La piel es el órgano más grande del cuerpo y lo cubre completamente, haciendo además de barrera contra el calor, la luz, las lesiones, las infecciones, etc., y a la vez cumple su función reguladora entre el ambiente exterior y el interior del cuerpo, buscando un equilibrio perfecto. Estas dos funciones principales las cumplirá mejor si la cuidamos y mantenemos en condiciones óptimas. De ahí la importancia de cuidar la piel, especialmente la del rostro, con una buena limpieza facial.

Mantener la piel en buen estado, y especialmente la piel del rostro, mejora nuestra salud física, pero también es fundamental a nivel psicológico ya que a todas nos gusta vernos guapas y jóvenes, a pesar de los años que puedan pasar. Para conseguirlo es fundamental adquirir unos hábitos de higiene facial diaria y por supuesto llevar una alimentación sana y saludable.

¿Y tan importante es la limpieza e higiene de nuestra piel?

Utilizar cremas hidratantes, reparadoras o productos milagrosos de los que anuncian en la radio está bien, pero nunca darán sus frutos si no preparamos la piel para que sea capaz de absorber las propiedades que estos otros productos aportan. Por eso será fundamental limpiar bien la piel antes que utilizar cualquier otra crema. Y cuando hablamos de limpieza nos referimos también a tonificar la piel y exfoliarla si es necesario ya que los objetivos de una buena limpieza son:

  • Eliminar la suciedad diaria debida al polvo, la contaminación, el sudor, maquillajes y la propia grasa que nuestra piel genera.
  • Preparar la piel para que sea capaz de absorber bien los productos de tratamiento facial (hidratantes, antienvejecimiento…) y que éstos lleguen a las capas más profundas de la piel.

La limpieza en piel grasa:

Además es fundamental que esta limpieza se haga especialmente bien en el caso de las pieles grasas, más propensas al acné. Son pieles más gruesas, con poros más dilatados y cuyo aspecto es más brillante sobre todo en nariz y frente. Deberemos hacer una limpieza profunda pero suave ya que si eliminamos toda la grasa generada, el cuerpo reaccionará produciendo más. Además, la piel quedará sin protección, seca y vulnerable. Son por tanto importantes en este caso los productos que limpian la grasa de forma suave, sin irritarla, mejor si se aclaran con agua y tienen un suave efecto peeling, pues alisan la piel y favorecen la regeneración celular.

¿Limpieza de noche o de día?

Tan importante es por la noche, para limpiar los restos generados durante el día, como por las mañanas ya que durante la noche, la piel aumenta la secreción de grasa y si eliminamos este exceso, la piel estará más luminosa.

Algunas pautas para limpiar la piel

Tenemos a nuestra disposición gran variedad de productos para la limpieza de nuestra piel: aguas micelares, emulsiones, toallitas desmaquillantes, geles limpiadores, etc. Aquí tienes algunos consejos y pautas para una correcta limpieza:

Algunos de ellos se pueden utilizar para rostro y ojos, pero es mucho más recomendable utilizar un limpiador específico para los ojos ya que la piel de los párpados es más delicada y sensible. Esto lo haremos con un algodón o gasa suave en párpados, pestañas y contorno de ojos.

La limpieza la haremos completa y a conciencia, para evitar dejar cualquier impureza. No la haremos sólo con agua y nunca utilizaremos agua caliente. El agua, además de no arrastrar bien las impurezas reseca la piel, y si es caliente, puede provocar malestar e irritaciones de la piel.

No es recomendable utilizar limpiadores alcalinos muy agresivos ya que eliminan toda la capa de grasa que protege la piel, cambian el pH natural (que suele ser algo ácido) a un pH neutro o incluso alcalino, debilitando la función barrera de la piel.

Para pieles secas se aconsejan los limpiadores en forma de emulsión. Estos limpiadores se aplican con un algodón o una gasa suave y no es necesario eliminarlos después de su aplicación.

Para mieles normales, mixtas o grasas son más adecuados los geles limpiadores ya que dejan una sensación refrescante sobre la piel. Se aplican con agua, dando un ligero masaje y posteriormente se aclara con cuidado y con agua tibia para eliminar los restos.

Tonificar la piel también es necesario

Después de limpiar el rostro es necesario tonificar. Aunque se le suele dar menos importancia es fundamental ya que el tónico elimina cualquier resto de producto limpiador y, aplicado con un ligero masaje, aporta una sensación de bienestar, hidratación y revitaliza la piel.

Los tónicos no deben contener alcohol ya que, aunque inicialmente aporta sensación de frescor, destruye las capas grasas que protegen la piel y aumentan la sequedad, generando un efecto rebote en la piel que producirá más grasa de la necesaria.

¿Y hay algún producto todo en uno?

Aunque la solución ideal la hemos ido explicando a lo largo de este artículo, las aguas micelares y las toallitas desmaquillantes son una solución fácil y cómoda en vez de utilizar varios productos: desmaquillan, limpian y tonifican en un solo paso, de forma suave y rápida.

La exfoliación también es adecuada

La exfoliación consiste en la eliminación y destrucción controlada de células de la epidermis. Aunque hay soluciones exfoliantes más potentes, que deben ser consultadas a un dermatólogo, las soluciones exfoliantes cosméticos actúan sobre las capas más superficiales. Los exfoliantes nunca se deben utilizar sobre el contorno de los ojos por tratarse de una piel mucho más sensible. Con la utilización de este tipo de productos de forma regular se consigue:

  • Eliminar la suciedad y restos acumulados que dan lugar a la formación de granos y espinillas
  • Oxigenar las células de la epidermis al haber eliminado las células de la capa más superficial.
  • Favorecer la circulación y la llegada de nutrientes a la piel gracias al masaje, con lo que mejora el aspecto y la textura de la piel.

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